A finales de la década de los setenta, Peiró Coronado experimentará un planteamiento cromático diferente: tonos suaves y evanescentes, a la manera de Fautrier, acompañados por fondos casi monocromos en la línea de Fontana o Rothko, remiten a un cierto espacialismo, donde la obra se organiza a base de oposiciones de materia/no materia, ausencia de perspectiva o creación de efectos espaciales a base de horizontes ad infinitum, lo cual entronca la producción de Peiró Coronado en la línea de Dubuffet y los monocromos del expresionismo americano.

En Norteamérica y en Europa habían surgido nuevas formas de abstracción -Pollock, De Kooning y Newman en Estados Unidos, Fontana y Burri en Italia, Fautrier y Van Velde en Francia, Bourdas en Quebac y muchos otros- éstas reaccionaron contra el racionalismo y el purismo del arte abstracto de entreguerras.

texto completo,  consulta catálogo ‘Matèria, cos i Art Brut’. Silvia Tena, 2019

Hacia un cierto espacialismo